14 julio 2009

pintor Antonio Cortina Farinos


(1841 Almácera, Valencia — 1890 Madrid)

Comenzó muy joven en la práctica artística. A partir de los diez años comenzó a asistir a la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia.

Fue descubierto por Antonio Marzo Pardo, profesor de dicha escuela, debido a la fama que había adquirido como aficionado dibujando con carbón en las calles y paredes de las casas de su pueblo para disgusto de sus vecinos, como recoge el periódico Las Provincias de la época. Visitó a sus padres y supo que en Almácera era ya famoso por sus aficiones al dibujo, y de ello daban señales las muchas caricaturas que adornaban las paredes de las casas y que habían merecido las protestas de algún vecino, harto de que Tonet le pintase ninots en la fachada de la casa o en las blancas paredes de la barraca.

También recibió el apoyo del propio director de la Academia de Bellas Artes de San Carlos, Juan Dordá. Posteriormente, en 1856, el profesor Luis Gonzaga del Valle solicitó y obtuvo para él una pensión de 3.000 reales del Ayuntamiento de Valencia para sus estudios superiores, y otra de la misma Academia. Así pues, Antonio Cortina cursó estudios en la Academia de Bellas Artes de San Carlos desde aquel mismo año de 1856 hasta 1862.

En 1884 obtuvo la segunda Medalla de Plata por un retrato al óleo para la Exposición Regional de Valencia, celebrada en los Jardines del Real de la ciudad de julio a octubre. En ese mismo año fue nombrado secretario de la Junta Facultativa de Profesores de la Escuela de Bellas Artes, en la que realizaba tareas de profesor sin ninguna remuneración hasta ese momento. El 18 de julio de ese mismo año le fue expedido el Título de Ayudante de la cátedra de dibujo lineal en la Escuela de Bellas Artes de Valencia, que había obtenido por oposición.

Entre sus obras figuran: La tempestad (una familia dentro de una barraca pidiendo a Dios que cese la tormenta), La apoteosis de la conquista de Valencia, pintado ayudando al maestro Salustiano Asenjo, cuadro de grandes dimensiones que figura en el Palacio del Marqués de Dos Aguas.

Tambien numerosos retratos de particulares de gran parecido y obras de género referentes a costumbres de labradores de la huerta valenciana premiados en varias exposiciones. Una de sus obras más valoradas en la prensa del siglo XIX es la figura de la Primavera, que decoraba el techo del comedor de la casa del fotógrafo Antonio García, suegro de Sorolla.

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