23 junio 2009

pintor José Benlliure y Gil


(Canyamelar, 1855 - Valencia, 1937) Pertenecía a una familia humilde que con el tiempo aportaría importantes figuras al mundo del arte: el pintor Juan Antonio Benlliure y el famoso escultor Mariano Benlliure.

Desde los 10 años comenzó a pintar pequeños cuadritos que, vendidos modestamente a sus convecinos, le facilitaban medios para ayudar en los gastos de la casa. Desde los 12 a los 14 años estuvo perfeccionándose bajo la dirección de don Francisco Domingo, pasando luego a Madrid, donde ya comenzó a darse a conocer vendiendo bien algunos lienzos, aunque todavía era muy joven.

En el año 1872, hizo oposiciones a la plaza de pensionado en Roma por la Diputación de Valencia. Para aquellos ejercicios pintó ya un cuadro que demostraba dónde llegaría el joven pintor. En la presentación al Cardenal Ramio de los agermanados de Valencia, Benlliure no obtuvo la plaza pero se le dio un segundo premio como caso especial, acordando entregarle una suma para que pudiera hacer su primer viaje de estudios artísticos al extranjero. En sus comienzos se dedicó a la pintura de género, pero más adelante, aconsejado por el pintor italiano Morelli, realizó obras de mayor empeño, como San Vicente Ferrer predicando sobre el juicio final.



Cultivó la pintura costumbrista y la de temas religiosos. La parte costumbrista en la actualidad representa un testimonio de la Valencia de ayer. En sus lienzos aparecen personajes populares como "El Tío Andreu de Rocafort" o "El Tío José de Villar del Arzobispo". Por su parte, obras de temática religiosa son Monaguillos o los retratos de personajes eclesiásticos, como Cardenal romano o Sacerdote revestido. Dentro de su pintura religiosa existe una parte de clara evocación fantástica y simbolista, reflejada en La barca de Caronte.

Combinando lo costumbrista con lo religioso también desarrolló obras como Oyendo misa o Misa en la Ermita.

Visitó las más importantes capitales Europeas y regresó a Madrid, y años más tarde en 1879 se estableció en Roma. Conoció a Martín Colnaghi, negociante inglés muy acaudalado que le compró toda su producción de dos años a cambio de 150.000 francos, y sus cuadros comienzaron a ser conocidos en Francia e Inglaterra.

La cotización de José Benlliure subió notablemente, ya que galerías tan reputadas como Causins en Londres, Spitzaer en París y la de Vandervill en Nueva York se disputaban sus cuadros. Así ocurrió con Una fiesta de iglesia en un pueblo de Valencia y Un Sermón.

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